
La idea nació pensando en no contaminar más con los desechos al utilizar los cubrebocas desechables. Al final la idea se alinea perfectamente con las cualidades del cáñamo“ya que tenemos miedo al virus, ¿tenemos derecho a ensuciar el planeta?”
En este sentido, Cinzia Vismara, vocera de Maeko, expresó: «nos asustaba la idea del uso inadecuado que se le estaba dando a los cubrebocas desechables, luego de ver tan lamentable suceso tomamos dicha iniciativa»
La compañía italiana de tejidos Maeko afirma que el cubrebocas no es un dispositivo de salud médica , es solo una protección higiénica que explota las cualidades antibacterianas y protectoras de las fibras utilizadas para la realización de las telas.
Composición:
60% Cáñamo
30% Algodón orgánico
10% Plata
Interior: 100% Nylon
Y con un costo de € 11.00, un aproximado de $289.52mxn.
Las investigaciones sobre el cáñamo han demostrado el poder antibacteriano natural de la planta y su transmisión a sus tejidos. Las sustancias presentes en el cáñamo reducen la propagación de algunas bacterias que a su vez son resistentes a los antibióticos concluía un estudio en 2008. Además, en 2014 una revisión lo confirmó, y ese mismo año otro estudio, también confirmaba su actividad antibacteriana.
Estos estudios subrayan la propiedad bioquímica del cáñamo, haciendo que sus fibras sean útiles como tejidos especiales para uso hospitalario .
Y por esta misma razón los cubrebocas de cáñamo para profesionales de la salud en Italia han comenzado a entregarse.
Nuestra idea inicial era venderlas, pero después de descubrir que en los hospitales de Cagliari no había ni siquiera máscaras de papel, decidimos regalarlas y enviamos más tela”. Dice Cinzia Vismara de Maeko.
El resultado es una cómodo, lavable e impermeable cubrebocas. “No hay que olvidar que el cáñamo es un tejido natural antibacteriano. Su primer resultado es que la suciedad y los malos olores proliferan menos”, recuerda Cinzia.
“El personal sanitario estaba muy satisfecho. También suministramos la tela a un cliente de Milán que hizo otra pequeña producción de la cual vendimos algunas a particulares y regalamos las demás.
El maravilloso testimonio de un farmacéutico es que después de todo el día que usaron nuestros cubrebocas, me confirmaron que no se podía oler la saliva, mientras que en las de papel era muy fuerte”.
Y asi menos contaminación por coronavirus.